Con una sonrisa sincera y un rostro alegre, Jorge Arturo Meléndez Jiménez, desempolvó, en una grata conversación, recuerdos de su paso como asociado durante estos últimos 30 años.

El 19 de enero cumplió 36 años de laborar en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para el Área de Mantenimiento de Infraestructura y Equipo Industrial. En 1980, un compañero lo bautizó como Tattoo, debido a su parecido con el personaje de la serie televisiva “La isla de la fantasía”. Por eso desde sus 20 años es reconocido con ese sobrenombre.

¿Cómo conoció, hace 30 años, acerca de ASECCSS?

Mi jefe me decía que fuera a poner unas tablas de formaleta y unos blocks porque se iban a reunir los funcionarios de ASECCSS, como el padre Solano, doña Mayra Soto, don Guido Miranda. En  esa época llegaban como 20 asociados. Luego poco a poco nos fuimos enterando del movimiento y sus beneficios.

¿De qué forma ha influido la Asociación en su vida?

Para mí, la Asociación ha sido más de la mitad de mi vida.  Ha sido el bienestar de mi familia, ha sido prosperidad, en lo material y hasta en lo espiritual, porque lo que yo he podido sacar aquí me ha permitido ayudarles a otras personas.

¿Cuáles son los beneficios de pertenecer a la Asociación Solidarista más grande del país?

A todos aquellos que van ingresando a la Caja, les aconsejo que vean mi ejemplo. Yo le tuve fe a la Asociación y le creí y gracias a eso ya me he formado un futuro; por ejemplo, si desean comprarse un carro, ASECCSS los puede financiar, o hacerse algún tratamiento dental o médico.

Y no solo eso, lo más importante es el ahorro. Cuando uno se pensione, va a tener ese dinero. Usted sabe que tiene un lugar donde llegar a hacer un crédito en la mañana y en la tarde ya está aprobado.

¿Alguna situación en la cual logró solventar alguna necesidad por medio de ASECCSS?

Una vez, en invierno, se me metió toda el agua a la casa. Entonces yo fui a la Asociación y rápidamente me dieron la plata y pude comprar los materiales. En otra ocasión, llegaron los ratones a la casa y se me comieron los sillones y los colchones; antes, la ASECCSS tenía un almacén y pude adquirir los colchones. También, en cuestión de enfermedades, me ha sacado de apuros con mis hijos.

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